Los Beatles experimentaron prohibiciones y vetos absolutos en varios países durante el apogeo de su carrera, pero el de Filipinas fue el que provocó algo trascendental para cualquier banda musical exitosa: dejar de hacer giras. En julio de 1966, durante la gira mundial John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr llegaron a Manila, capital filipina, para realizar dos presentaciones multitudinarias. Paralelamente, la Primera Dama del país, Imelda Marcos, organizó un almuerzo de gala en el palacio presidencial en su honor. El mánager de la banda, Brian Epstein, rechazó formalmente la invitación porque el grupo nunca aceptaba este tipo de compromisos oficiales durante sus giras.
Filipinas era controlado por el régimen dictatorial de Ferdinand Marcos que catalogó el hecho como un insulto nacional. Mientras finalizaban el segundo show, las estaciones de televisión estatales ya transmitían imágenes de la dictadora indignada y de niños llorando junto a mesas vacías en el palacio.
Las autoritarias consecuencias
De inmediato se les retiró la protección policial y fueron agredidos físicamente por una multitud enfurecida en el aeropuerto mientras intentaban huir del país.
El gobierno les impuso un veto fiscal de última hora cobrándoles impuestos sobre ganancias antes de dejarlos despegar. Básicamente, los Marcos no toleraron que cuatro melenudos extranjeros desafiaran su autoridad.
En una dictadura dinástica, un "no" al líder supremo se castiga como traición a la patria. El 5 de julio, el traslado de los Beatles al aeropuerto se convirtió en una persecución. Al llegar a la terminal, una multitud enfurecida armada con palos y pancartas los emboscó. Epstein fue golpeado en la cara, pateado en la ingle y sufrió un esguince de tobillo. Mal Evans, encargado de la seguridad del grupo, terminó ensangrentado tras recibir una paliza. Ringo fue derribado al suelo a golpes y tuvo que gatear para escapar. Lennon y Harrison recibieron empujones y golpes mientras corrían hacia la pista.
Un furioso John Lennon, al regresar a Londres, sentenció: "Si alguna vez vuelvo allí, será con una bomba atómica. Ni siquiera pasaré volando por encima".
Esta experiencia traumática en Manila, sumada al escándalo que vendría semanas después en Estados Unidos fue el detonante definitivo para que los Beatles decidieran retirarse de los escenarios y seguir su carrera solamente en los estudios de grabación. Semanas más tarde la banda inició su gira por los Estados Unidos.
La declaración que no cayó bien
Para ese entonces una entrevista de Lennon fue replicada por todo el mundo, con un sentido peyorativo sobre una frase del cantante y guitarrista. “Ahora somos más populares que Jesús”, dijo. Eso desató, principalmente en el "Cinturón de la Biblia" la zona del sur estadounidense profundamente religiosa, una furia sin precedentes: quemas masivas de discos, presiones del Ku Klux Klan con riesgo de vida y conferencias de prensa bajo máxima presión.
La combinación de la agresión física estatal en Filipinas y las amenazas de muerte en Estados Unidos destruyeron el deseo de la banda de seguir saliendo de gira. El 29 de agosto de 1966, en el Candlestick Park de San Francisco, los Beatles dieron su último concierto pago de la historia. A partir de allí, se encerraron en el estudio de grabación, dando vida a sus obras maestras más complejas como Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, entre otras.